Fraga fue un visionario que apostó por el federalismo.

Se puede decir muchas cosas de Fraga sin equivocarse, pero hay otras que pocas veces ven la luz y una de ellas es que fue un visionario y aceptó de pleno en todo lo que vaticinó que pasaría en el futuro con el nacionalismo. 
                                               Fuente de la imagen eldiario.es: los padres de la Constitución española.

Fraga apuesta por el federalismo porque "el proceso autonómico está en punto muerto"

XOSÉ HERMIDA Santiago de Compostela 11 NOV 1992 

El proceso autonómico ha llegado a un "punto muerto" y desde hoy al año 2000 hay que reajustar competencias entre administración central y autonomías para evitar que florezcan los "nacionalismos separatistas". Éste fue el mensaje que lanzó ayer el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, que explicó ante el parlamento gallego su propuesta de que las comunidades autónomas se conviertan en "administraciones únicas" en sus respectivos territorios. Fraga proclamó la necesidad de que "a muy corto plazo" el sistema autonómico desemboque en otro "decididamente federal". 

Fraga dedicó la mayor parte de su discurso parlamentario, de más de una hora de duración, a contestar a los que le han acusado de vulnerar la Constitución y promover la desaparición del Estado central con su propuesta de Administración única. "No se trata de refundar el Estado (...), sino de buscar dentro de él el verdadero alcance de las diversas administraciones", precisó. Según Fraga, esta iniciativa es el resultado lógico del proceso autonómico abierto por la Constitución que, a su juicio, exige reformar "una organización administrativa configurada a medida del Estado unitario y centralizado". El presidente gallego puso especial empeño en avisar de los peligros de una radicalización nacionalista en Europa, contra la que propuestas como la suya -"que no tiene nada que ver con el nacionalismo"-, podrían actuar como "antídoto”. Fraga comparó la situación del proceso autonómico con un barco "amarrado y anclado", cuya responsabilidad repartió, sin citarlos directamente, entre el Gobierno central y los nacionalistas vascos y catalanes. Según el político conservador, si el Estado de las autonomías terminó en un "punto muerto" fue como resultado de los "criterios restrictivos" aplicados por la Administración central y las ambigüedades de los dirigentes autonómicos que hablan de "supuestos hechos diferenciales". 

El primer intento de desbloquear esta situación ha sido, según Fraga, el reciente pacto autonómico entre el Gobierno y el PP para ampliar las competencias de las comunidades que accedieron al autogobierno a través del artículo 143 de la Constitución. Pero a su juicio es necesario avanzar aun mas en es e proceso, hasta conseguir que en el 2000 las comunidades sean administraciones únicas.

De este modo se trataría de que la Administración central ejerciese las competencias que garantizan los principios de unidad y soberanía nacional, como el orden público, la Defensa y la Justicia, y de solidaridad, como la Hacienda y la Seguridad Social. La ejecución de las demás podría ser cedida a las comunidades autónomas de acuerdo con un mecanismo previsto en la propia Constitución. Con este reajuste competencial se evitaría, según Fraga, la duplicidad de organismos estatales y autonómicos. 

El presidente de la Xunta propuso que en este proceso se involucren en un primer momento las comunidades con mayor nivel de autogobierno: Galicia, País Vasco, Cataluña, Navarra, Andalucía, Canarias y Valencia. Posteriormente se podría extender a las 10 restantes aunque Fraga advirtió que "no es previsible" que finalmente se homogenicen las competencias de todas las comunidades "dada su diversidad histórico-cultural". 

La propuesta de Fraga, que ocupa 14 tomos, será enviada al presidente del Gobierno tras recibir el visto bueno del Parlamento autónomo. Los grupos de la oposición, que presentarán hoy propuestas de resolución, coinciden en criticarla. 

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de noviembre de 1992

 Este es un artículo del Diario el País del 1992, hoy día está muy de actualidad por qué aceptó de pleno.

Comentarios

  1. No estoy de acuerdo con este artículo. Fraga no dijo nada que no se decía desde la izquierda más pura (y con 'pura' no me refiero al PSOE de Felipe González), como Izquierda Unida. El Julio Anguita de los años 80 y 90 ya lo defendía; de hecho, insisto IU es federalista.
    Lo que llama la atención de esto es que un fascista reciclado como Fraga dijera lo que dijo. Es como si mañana Rajoy dijera que en el PP había corrupción... eso es algo que ya sabemos, pero llama la atención que lo diga quien lo dice.

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  2. El no creo que dijera que era un federalista convencido, si no la una solución para para evitar lo que hoy está pasando. Te puedo poner el ejemplo de Carrillo o Tarradellas, que aceptaron una monarquía en la que no creían porque era lo mejor y así evitar un enfrentamiento que hubiera tenido graves consecuencias. No creo que ninguno fuera monárquico.

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    Respuestas
    1. Es un tema complejo. ¿En qué momento se deja de representar lo que se representa? Me explico: Fraga no era federalista, él era nacionalista español, de la España una, grande y libre... ¿en qué momento deja de lado sus ideas? ¿Está capacitado para votar a los que le han votado?
      Carrillo, como bien dices, era republicano. Al aceptar la monarquía está traicionando todo en lo que cree y, lo que es peor, a los millones de votos que pudiera tener, ¿está capacitado Carrillo para seguir siendo representante de unas ideas?
      La conclusión a la que llego es que hay cosas que son incongruentes. Las ideas son las ideas y evidentemente que se pueden cambiar, pero no se pueden traicionar. Uno puede tener cierta flexibilidad, pero no se puede (o no se debe) traicionar una idea.
      Yo siempre votaba al PSOE, la última vez que lo hice fue cuando ganó ZP las primeras elecciones y al traer las tropas de Irak lo vi en el telediario brindando con un par de generales "por el Rey y por España". Hasta aquí, pensé. Un republicano como yo no puede seguir votando a una persona o a un partido que defiende y brinda por algo que yo no quiero. ¿Era lo único que no me gustaba del PSOE? Evidentemente no, pero, como te he dicho, se puede ser flexible en unas ideas, pero esa flexibilidad tiene un límite.

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    2. Tienes razón que es muy complicado. Mira Jorge Verstrynge, Comenzó su carrera política en el seno del neo-fascismo francés y de la extrema derecha mas dura en España. De Alianza Popular a Podemos va un trecho. Y por el camino ha sido casi de todo. Desde neo-fascista en sus inicios (según su propio autorretrato) a militante socialista, comunista, asesor de Hugo Chávez en Venezuela y hasta 'okupa' ocasional "como se come esto". yo estoy convencido que puedes cambiar de chaqueta, pero nunca tus sentimientos hacia una idea que has mamado desde muy joven.

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