¿Qué está pasando en la Central Nuclear de Cofrentes?

La central nuclear de Cofrentes está situada en el término municipal de Cofrentes (Valencia), en el Valle de Ayora, a 110 Kms. de la ciudad de Valencia. La instalación está localizada en la cola del embalse de Embarcaderos (donde toma el agua para su refrigeración), en el margen derecho del río Júcar, donde vierte rutinariamente sus efluentes líquidos radiactivos.
                                                                                                  Foto: Iberdrola
 Entre las muchas deficiencias identificadas hay que destacar los problemas de corrosión que obligó a sustituir todo el sistema de accionamiento de las barras de control de la vasija del reactor, los reiterados fallos en la apertura de las válvulas de alivio del sistema primario, el aumento de las dosis recibidas por los trabajadores en el mantenimiento, el desafío a los márgenes de seguridad en los sistemas de refrigeración de emergencia, las deficiencias relacionadas con los sistemas de lucha contra incendios y el acceso a la Sala de Control, o la tardanza en los análisis de sucesos o incidentes.
Fotografía facilitada por Greenpeace de uno de sus activistas en el complejo de la central nuclear de Cofrentes en una protesta para reclamar el cierre de la instalación (EFE)

En el 2017 hubo un total de diez incidentes. El más grave, fue una avería que le costó en diciembre la clasificación de nivel 1 (”anomalía”) en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES) del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). El 23 de septiembre la central nuclear tuvo su “parada programada” anual para hacer una recarga de combustible. Era la número 21 desde su construcción, que este año cumple 35 años (su diseño garantiza una vida útil de 40 años). Para ello, su propietaria Iberdrola anunció una inversión de 21 millones y que se pondría en marcha de nuevo en 35 días. Sin embargo, la pausa se prolongó hasta los 75 días porque detectaron una avería que primero se clasificó como nivel 0 en la INES, y días después, como nivel 1 (“anomalía”). Estos graves problemas de seguridad evidencian, por un lado, el envejecimiento y el agotamiento de la vida útil de la central nuclear de Cofrentes y, por otro, la pérdida de Cultura de Seguridad y, en suma, demuestran que existe un riesgo cada vez más alto de que se produzca un accidente. El 2018 empezó con una nueva parada y ha continuado dando problemas de seguridad. 
Además me ha entrado un escalofrió al leer el informe del Institut Alfons El Magnànim de València. Que publicó la obra Txernòbil, Fukushima i la Central Nuclear de Cofrents, de Raquel Montón, responsable de la campaña antinuclear de Greenpeace España, y Francesc J. Hernàndez, profesor de sociología de la Universitat de València. El libro expone que el reactor de la central valenciana es del mismo modelo y proveedor que el de la accidentada de Fukushima, General Electric, y cuenta con el mismo sistema de contención que falló en Japón...
Para finalizar, se que prevalece los interés económicos de las empresas y el interés por la seguridad de las personas es mínimo…por no decir ninguno. Pero vivimos en una tierra bendecida por Dios, tenemos mar, aire y sol para usar una energía limpia y asegura. Tenemos los conocimientos y tecnología para convertir todos estos elementos de la naturaleza en energía buena para el ser humano... buena para el planeta.

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